por Saúlmc
Cuenta un antiguo relato hindú que los dioses, conocedores del ser humano, decidieron esconder lo más bello y profundo de su ser en un lugar que nunca pudiéramos encontrar. Entonces un Dios propuso esconder ese preciado tesoro en los abismos marinos, pero los demás no estuvieron de acuerdo porque sabían que tarde o temprano el ser humano inventaría un artilugio que le permitiría buscar en el fondo de los mares. Otro Dios propuso llevarlo a los más remotos confines del universo, pero también esta idea fue desechada ante la certeza de que un día el ser humano navegaría por el espacio. Entonces los dioses, de común acuerdo, hallaron el lugar donde sabían que los humanos no buscarían nunca: en el interior de su propio corazón.

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